Tabla de contenido
Tabla de contenido- El ‘Super El Niño’ de 2026: ¿Está preparada tu cadena de suministro alimentario para la tormenta?
- Un «Super El Niño» podría suponer un desastre para la cadena de suministro alimentario
- Cultivos en crisis
- De la granja a la estantería: cómo se propagan las perturbaciones
- La brecha en la planificación: por qué la mayoría de las empresas alimentarias no están preparadas
- 4 formas de crear una cadena de suministro alimentaria resistente a las inclemencias del tiempo
- Casos prácticos de la industria alimenataria
- Se acerca la tormenta, ¿tienes todo lo necesario?
- ¿Quieres saber cómo se sitúa tu actual enfoque de planificación de la demanda?
- Fuentes y lecturas recomendadas
Resumen
El próximo fenómeno de El Niño “super” previsto para 2026 amenaza con provocar graves alteraciones en las cadenas mundiales de suministro de alimentos debido a su intensidad inusual y al contexto actual de múltiples crisis. Este fenómeno meteorológico extremo podría afectar significativamente a la producción y distribución de alimentos básicos esenciales.
La meteorologia siempre ha sido un factor altamente impredecible para las empresas del sector alimentario. Pero lo que se está gestando ahora mismo en el Pacífico no es solo otra temporada impredecible de cambios.
Se le ha bautizado como «Super El Niño». Podría ser el más intenso en décadas, y los científicos temen que sus efectos combinados puedan alterar el clima en todo el mundo, mientras que los analistas advierten de que las cadenas de suministro globales del sector alimentario se verán sin duda afectadas.
Un «Super El Niño» podría suponer un desastre para la cadena de suministro alimentario
El último, en 2016, provocó una grave sequía en Etiopía, incendios forestales devastadores en toda Indonesia y unas pérdidas agrícolas estimadas en 327 millones de dólares. Se calcula que el daño económico global ascendió a miles de millones en los años siguientes.
Lo que hace que las perspectivas actuales para 2026 sean mucho más graves es el contexto en el que se producen. Este «Super El Niño» llega a un sistema que ya se encuentra bajo una gran presión. Los precios del petróleo siguen viéndose muy afectados por el cierre del estrecho de Ormuz, lo que significa que las tarifas de los contenedores transpacíficos ya están un 40% por encima de los niveles previos a la crisis.
Y, por si fuera poco, las exportaciones de fertilizantes como la urea y el fósforo están restringidas en estos momentos.
Cultivos en crisis
Hay que tener en cuenta que algunos productos básicos están mucho más expuestos que otros. Pero la lista de «alimentos básicos en riesgo» debería preocupar a cualquier empresa del sector alimentario.
El arroz es uno de los más vulnerables. La India, uno de los mayores exportadores del mundo, vio cómo su producción caía en casi 3,8 millones de toneladas durante el episodio de 2023-24.
Un «Super El Niño» podría desencadenar crisis aún más graves.
El aceite de palma es otro producto básico en riesgo, ya que el sudeste asiático y Australia se enfrentan a condiciones similares a una sequía.
Y la situación de las materias primas no básicas es igual de preocupante.
El cacao, el café, el té y el azúcar se consideran muy sensibles a las condiciones meteorológicas, sobre todo los productos vinculados a regiones de cultivo tropicales. Los analistas también señalan una presión generalizada sobre el trigo, la soja y los cítricos, ya que los principales países exportadores —como Australia, Brasil y algunas zonas de EE. UU.— se encuentran todos en la zona de impacto prevista.
Para los fabricantes y retailers de alimentos, esto supone una gran preocupación en cuanto a márgenes, continuidad y visibilidad.
De la granja a la estantería: cómo se propagan las perturbaciones
El impacto directo en las cosechas es solo el principio del problema para las empresas del sector alimentario. Lo que hace que los fenómenos de El Niño sean tan perjudiciales para las cadenas de suministro es la forma en que las perturbaciones se propagan a lo largo de toda la cadena. Y este no es un El Niño cualquiera.
Los analistas prevén un recargo de hasta un 40 % por encima de los precios al contado actuales para los productos agrícolas «en riesgo».
Esa presión puede repercutir rápidamente en los costes de los insumos, y los fertilizantes, la energía para el procesamiento y los materiales de embalaje se verán afectados.
Y luego está la logística
Las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos a lo largo de la costa de Sudamérica pueden suponer un riesgo enorme para la infraestructura portuaria.
Es probable que las instalaciones portuarias del Pacífico oriental se enfrenten a un mayor riesgo de interrupciones operativas a medida que patrones de tormentas inusuales se adentren en la zona. En un entorno de transporte marítimo que ya está sometido a una enorme presión, eso significa que los plazos de entrega pueden volverse más difíciles de predecir y más largos de planificar.
El resultado final son estanterías vacías, como en 2017, precios de coste más altos tanto para los proveedores como para los clientes, menos flexibilidad y unos niveles de servicio muy reducidos que llevan al racionamiento.
Estos son puntos de tensión que dañan las relaciones con el comercio minorista y minan la confianza de los consumidores. En última instancia, esto afecta gravemente a la percepción que tienen los consumidores de las marcas.
La brecha en la planificación: por qué la mayoría de las empresas alimentarias no están preparadas
El reto para una empresa alimentaria es que estos problemas rara vez surgen al mismo tiempo.
La inflación de precios suele producirse hasta 8 meses después del inicio de un fenómeno climático, ya que el retraso se nota por la menor producción.
Por el lado positivo, ese retraso puede suponer un margen de planificación para las empresas que detecten las señales con la suficiente antelación como para actuar. Pero ojo, ese plazo puede ser de cuatro meses o más. Así que estar atentos a la situación es imprescindible.
La mayoría de los modelos de planificación de la cadena de suministro simplemente no están diseñados para este tipo de perturbaciones.
La previsión tradicional de la demanda se basa en gran medida en patrones históricos. Pero esos modelos no están preparados para gestionar el tipo de interrupción estructural del suministro que provoca un «Super El Niño», ya que no hay ningún evento reciente comparable en el historial de datos de la mayoría de las empresas.
Ni siquiera basarse en el último episodio de El Niño podría ser suficiente para estimar la interrupción.
Esto crea un punto ciego estratégico para ti y tu empresa.
Muchos responsables de la cadena de suministro alimentaria seguirán planificando como si la producción agrícola fuera a continuar igual que en años anteriores. Es decir, abasteciéndose de las mismas zonas geográficas, a precios similares y con los mismos plazos de entrega en los que han llegado a confiar.
Pero esas suposiciones se vendrán abajo.
Si se produce un «Super El Niño», algo que parece más probable que lo contrario, se desmoronarán antes de que puedas reaccionar a tiempo.
Los estudios muestran que la gran mayoría de las empresas del sector alimentario subestiman enormemente el riesgo asociado a las previsiones habituales:
Un fabricante de alimentos que se abastece de cacao, por ejemplo, de un único origen en África Occidental, o de café de un único proveedor colombiano, tiene muy poco margen de maniobra cuando toda esa región se ve gravemente afectada.
Las empresas que intentan capear el temporal de estas perturbaciones no suelen tener suerte a la hora de gestionar los impactos.
Las que se plantean preguntas difíciles sobre dónde están sus puntos débiles y hacen algo al respecto suelen obtener resultados mucho mejores.
4 formas de crear una cadena de suministro alimentaria resistente a las inclemencias del tiempo
Las compras por pánico y los pedidos a granel no bastarán para solucionar los problemas de tu cadena de suministro cuando llegue un «Super El Niño».
Estas son algunas de las medidas preventivas que deberías tomar.
1. Diversifica tus fuentes de abastecimiento geográficas
Esto parece un paso obvio para sortear los problemas con los proveedores, pero es algo que las empresas suelen pasar por alto hasta que llega la crisis.
Para adelantarte a los problemas, haz un mapa de tu exposición a las materias primas por origen.
Por cada ingrediente o materia prima que provenga de una región afectada por el «Super El Niño», intenta encontrar al menos una fuente alternativa.
Esto implica establecer relaciones, evaluar las fuentes y conocer las diferencias en los plazos de entrega.
En el caso de productos como el cacao, el café y los aceites tropicales, esto podría suponer aceptar un pequeño sobrecoste a corto plazo a cambio de garantizar el suministro.
2. Previsión de la oferta y la demanda basada en escenarios
Intenta ir más allá de las medias históricas en tus previsiones. En un episodio de «Super El Niño», la historia no te servirá de nada.
En su lugar, tendrás que crear modelos de escenarios que tengan en cuenta la variabilidad climática.
¿Cómo sería tu plan de reposición si el arroz costara un 30% más en el cuarto trimestre?
¿Qué pasaría si tu principal proveedor de aceite de palma tuviera ampliara el plazo de entrega a tres meses? ¿Cómo afectaría eso a tu capacidad para abastecer a tus propios clientes?
Este tipo de análisis de sensibilidad convierte el riesgo abstracto en decisiones concretas que puedes tomar con antelación, en lugar de reaccionar bajo presión.
Las empresas que hagan esto incorporarán la volatilidad climática como una variable estándar en su planificación.
3. Estrategias de cobertura para materias primas «en riesgo»
Algunos ingredientes están, por naturaleza, más expuestos a la volatilidad de los precios.
El cacao, el azúcar, los aceites vegetales y el café son algunos ejemplos. Hay que mantener conversaciones serias con los equipos de compras y finanzas sobre los contratos y cómo cubrir los riesgos para asegurar el suministro a precios contratados antes del periodo de máxima volatilidad.
La disrupción probablemente será entre el tercer y el cuarto trimestre de 2026, y quizá se prolongue hasta 2027. Sobre todo teniendo en cuenta que la volatilidad de los precios tarda entre 4 y 8 meses en manifestarse tras el evento.
En un mercado en el que los analistas prevén recargos del 20–40 % por encima de los precios actuales, el coste de la inacción puede suponer una preocupación importante si no has hecho nada para planificarlo con antelación.
4. Refuerza la colaboración y la comunicación con tus proveedores
La resiliencia rara vez se consigue únicamente por tu cuenta, sino gracias a la cooperación y la comunicación con tus proveedores. Esto es algo que Slimstock fomenta incluso cuando todo va bien. Con un fenómeno de «Super El Niño» a la vuelta de la esquina, es una necesidad.
Las empresas del sector alimentario que mantienen relaciones estrechas con sus proveedores suelen crear cadenas de suministro sólidas, sobre todo en épocas de inestabilidad. Asegúrate de que la información fluya en ambos sentidos antes de que los problemas se agraven.
Las compras puramente transaccionales no te ayudarán a crear vínculos sólidos con los proveedores, así que invierte en colaboraciones auténticas en la cadena de suministro que sean beneficiosas para ambas partes. Comparte de forma proactiva tus previsiones de demanda con los proveedores y pregunta a los más importantes cuál es su exposición a los efectos de El Niño y cuáles son sus planes de contingencia.
Hacer esto te permitirá establecer una comunicación clara para recibir alertas tempranas, ya sean de descensos en la producción, retrasos en los plazos de entrega o problemas de calidad en las principales regiones productoras.Los proveedores que se consideran tus socios son mucho más propensos a dar prioridad a tus pedidos cuando su propia capacidad se ve limitada.
Se acerca la tormenta, ¿tienes todo lo necesario?
Un fenómeno de El Niño no es nada nuevo, y como se producen cada pocos años, son bastante habituales. Pero la gravedad del que se avecina no se puede subestimar.
Lo que agrava esta situación es tanto la ferocidad del fenómeno en sí como el contexto en el que se produce.
Las rutas comerciales saturadas, los elevados costes de los insumos y las cadenas de suministro, que se han visto sometidas a duras pruebas durante los últimos 5 años, sufrirán mucho más si la planificación se deja para más adelante.
¿La buena noticia?
El «Super El Niño» de 2026 aún se está formando. Por lo tanto, aún tienes tiempo para actuar.
El margen de tiempo para planificar, aunque se va reduciendo cada semana, sigue abierto en el momento de escribir este artículo. Asegúrate de tratar la previsión de la demanda y la planificación de inventarios como prioridades estratégicas, no como meras funciones operativas, y estarás en mejor posición para absorber la presión que quienes no lo hagan.
¿Quieres saber cómo se sitúa tu actual enfoque de planificación de la demanda?
Habla con el equipo de Slimstock sobre cómo incorporar la resiliencia climática en la planificación de tu cadena de suministro.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Prepare for El Niño, UN warns – it could be the strongest in decades
- ENSO: Recent Evolution, Current Status and Predictions
- Impacts of an impending “Super” El-Niño on global supply chains
- Possible ‘Super El Niño’ Could Further Threaten Food Supply
- Great lettuce crisis is a taste of climate crop chaos to come
- From war to weather: A ‘super El Niño’ event poses fresh risks to global food costs
- El Niño’s Supply Chain Impact: 2026 Weather Risks for Buyers
- El Niño and the global food system: the warnings from history






