Tabla de contenido
Tabla de contenido- Etiqueta electrónica: un paso más en la digitalización del retail
- ¿Qué es una etiqueta electrónica?
- ¿Cómo funciona la etiqueta electrónica?
- Ventajas de la etiqueta electrónica frente al sistema tradicional
- Retos en la adopción de la etiqueta electrónica
- Adopción en España de las etiquetas digitales
- ¿Cuál es el coste de implantar un sistema de etiquetas digitales?
- Conclusión: Una inversión inicial elevada que invita a un análisis caso por caso
Resumen
Las etiquetas electrónicas de estantería (ESL) son dispositivos digitales que sustituyen las etiquetas de precio en papel en el retail, permitiendo actualizaciones de precios instantáneas, centralizadas y remotas a través del sistema informático de la tienda. Las principales ventajas incluyen mayor eficiencia, menos errores, más agilidad para promociones y ahorro de costes por la reducción de trabajo manual y del uso de papel, lo que incrementa la productividad del personal. El principal obstáculo para su adopción generalizada es la alta inversión inicial y la necesidad de una integración tecnológica fluida con los sistemas ERP existentes.
La digitalización avanza imparable en el sector retail. Sin embargo, hay aspectos de la venta minorista que prácticamente no han evolucionado nada en las últimas décadas. Por ejemplo, pensemos en los lineales de un supermercado y las etiquetas que marcan su precio. Seguramente el sistema que se utiliza poco o nada ha cambiado en los últimos 30 años: los precios se muestran con etiquetas de papel que los empleados imprimen y colocan manualmente cuando se produce un cambio de precio o se lleva a cabo una promoción.
No obstante, a pesar de que las etiquetas impresas siguen siendo el sistema predominante en la mayoría de los negocios, lo cierto es que sí existen métodos más innovadores. Hablamos de la conocida como etiqueta electrónica o digital. Este sistema tiene números beneficios en comparación con los sistemas tradicionales, si bien también afronta numerosos retos a la hora de su adopción generalizada. En este artículo analizamos en profundidad los pros y contras de la etiqueta electrónica, repasamos algunos casos de compañías que ya las están utilizando y hacemos una aproximación del coste de su implantación.
Pero primero…
¿Qué es una etiqueta electrónica?
Una etiqueta electrónica -también conocida como etiqueta digital o electronic shelf label (ESL)- es un pequeño dispositivo digital que muestra información de precio y producto en las estanterías de una tienda, reemplazando las tradicionales etiquetas de papel. Su pantalla suele usar tinta electrónica o LCD de bajo consumo, lo que le permite mostrar texto (precio, nombre, códigos) de forma clara y similar al papel, pero actualizable al instante de forma remota.
Cada etiqueta electrónica está vinculada a una referencia en el sistema informático de la tienda, de modo que cualquier cambio de precio o promoción en la base de datos se transmite a la etiqueta para actualizar su pantalla automáticamente. En resumen, es una tecnología que permite digitalizar la gestión de precios en el punto de venta, aportando mayor agilidad y precisión que el etiquetado convencional.
¿Cómo funciona la etiqueta electrónica?
El funcionamiento de las etiquetas electrónicas es relativamente sencillo. El dispositivo incluye un módulo de comunicación inalámbrico – radiofrecuencia, WiFi u otra tecnología- y una batería de larga duración que suele tener una autonomía de varios años. Se instalan en los estantes mediante rieles o soportes especiales y sustituyen a las clásicas etiquetas de papel que se colocan los porta-precios. La información que se muestra en las etiquetas se controla de forma centralizada y, cuando el personal de la central o de tienda necesita cambiar un precio o la información de un producto, introduce los nuevos datos en el ERP para su actualización inmediata.
Estas son las prestaciones más básicas. Ahora bien, algunas etiquetas digitales incorporan tecnologías adicionales como LEDs indicadores o conectividad NFC/QR, que permiten funciones avanzadas como hacer parpadear una luz para ayudar a encontrar un producto o que el cliente escanee un código QR/NFC con el móvil para obtener información adicional sobre el producto.
Ventajas de la etiqueta electrónica frente al sistema tradicional
La ventaja principal está clara: el sistema es más efiiciente. Con el método clásico de papeles impresos es necesario revisar periódicamente las listas de precios, recortar o perforar etiquetas y desplazarse por toda la tienda para sustituirlas una a una, a menudo fuera del horario comercial. En cambio, con la etiqueta electrónica el proceso es mucho más ágil y fiable.
1. Actualización remota y rápida
Las etiquetas electrónicas se pueden actualizar de forma centralizada y automática sin necesidad de recorrer la tienda físicamente. El resultado es una reducción de aproximadamente el 60% del tiempo dedicado a cambios de precios.
2. Eliminación de errores humanos
Al eliminar la manipulación manual se minimizan los errores de etiquetado y se asegura que el precio que figura en la estantería siempre coincida con el del sistema de caja.
3. Agilidad para promociones y estrategia de precios
Con las etiquetas digitales es posible ajustar precios con mayor flexibilidad, e incluso habilitar precios dinámicos en tiempo real (aunque esto puede ser un arma de doble filo como veremos más adelante). Por ejemplo, un retailer puede bajar automáticamente el precio de un producto fresco a medida que se acerca su fecha de caducidad para fomentar su venta. También permite lanzar ofertas flash o descuentos por franjas horarias con solo programarlo en el sistema.
4. Ahorro en costes y mayor productividad
Aunque la inversión inicial es elevada, las etiquetas electrónicas llevan aparejada una eficiencia muy superior al método tradicional. Al no tener que imprimir y reponer etiquetas constantemente, el personal de tienda puede dedicarse a otras funciones, como la atención al cliente o la reposición de productos. Esto mejora la productividad general de la tienda. Adicionalmente, se reducen costes de papel y materiales, contribuyendo también a la sostenibilidad de la compañía.
Retos en la adopción de la etiqueta electrónica
A pesar de sus beneficios, la adopción de etiquetas electrónicas conlleva retos y hay obstáculos significativos que las empresas deben superar para completar su adopción.
Alta inversión inicial
Es sin duda el principal obstáculo. Cada dispositivo tiene un precio que oscila entre los 5 y los 6 euros y, si tenemos en cuenta que un supermercado de tamaño mediano-grande necesita miles de ellas, esto sitúa el coste de implantación en decenas de miles de euros. En Mercadona estimaron que implementar etiquetas electrónicas por tienda ronda los 100.000 euros, cifra que es un stopper importante a pesar de los beneficios que hemos mencionado anteriormente.
Retorno de la inversión incierto
Ligado a lo anterior, algunas cadenas han sido cautelosas porque todavía no está claro el horizonte temporal del ROI. Durante años, el entusiasmo por esta tecnología contrastó con su escaso despliegue, precisamente por poca evidencia de retornos tangibles frente a los elevados costes. La falta de casos de éxito documentados ha hecho que muchos retailers tengan sus reservas acerca de esta tecnología aunque, como veremos más adelante, ya hay un número significativo de empresas que la están utilizando.
Integración tecnológica y adaptación de sistemas
Implementar etiquetas electrónicas no es solo colgarlas en los estantes, implica integrarlas con los sistemas de la empresa. Es necesario conectar las ESL con el software de gestión de precios para que refleje los cambios y para llevar a cabo esta integración pueden ser necesarios desarrollos a medida. Todo esto implica esfuerzo de IT y pruebas técnicas para que el sistema funcione sin fallos. En este sentido, el método tradicional de gestión de precios es, evidentemente, más simple.
Mantenimiento y aspectos técnicos
Si bien las etiquetas electrónicas requieren poco mantenimiento diario, hay consideraciones a tener en cuenta como la duración de baterías (normalmente unos 5 años, después toca reemplazarlas o recargar si son baterías fijas) y la gestión de incidencias (posibles desincronizaciones o averías). Además, debe establecerse un protocolo para monitorear que todas las etiquetas estén operativas y actualizadas, si bien es cierto que muchos sistemas envían alertas en caso de incidencia. En cualquier caso, es un nuevo elemento tecnológico en tienda que hay que administrar.
Por otro lado, ciertas secciones pueden presentar retos específicos. Por ejemplo, en entornos de temperatura extrema (congelados) se necesitan etiquetas especiales que aguanten frío, o en áreas húmedas (pescadería) protegerlas de la condensación. Son detalles técnicos que el retailer debe coordinar con el proveedor del sistema.
Estrategia de precios y percepción del cliente
Aunque la tecnología permite implementar precios dinámicos, muchos supermercados temen que cambios constantes (por ejemplo, variaciones de precios a lo largo del día) puedan generar desconfianza en los clientes, ya que el consumidor valora la transparencia y la estabilidad de precios.
Si bien es factible, por ejemplo, bajar progresivamente el precio de una bandeja de carne según se acerca la noche (para venderla antes de que caduque), hay que hacerlo con tacto y comunicarlo bien.
Adopción en España de las etiquetas digitales
Aunque las etiquetas electrónicas se perfilan como una tecnología transformadora en retail, en España el grado de adopción ha sido escaso y circunscrito a proyectos piloto o implementaciones parciales. Veamos algunos hitos y casos destacados en el mercado español:
Condis, un proyecto piloto pionero
La cadena de supermercados Condis fue pionera en España, iniciando un proyecto de ESL en 2018. La compañía llevó a cabo una prueba piloto en un establecimiento recién estrenado en la Rambla de Badal de Barcelona y en otra tienda en Madrid. No obstante, uso de esta tecnología se ha generalizado en los establecimientos de la cadena de supermercados fundada por la familia Condal.
Bon Preu digitaliza los precios en todos sus establecimientos
El grupo de gran distribución catalán (Bonpreu/Esclat) anunció en marzo de 2023 la implantación de etiquetas electrónicas en todo su parque de tiendas. Es una de las primeras cadenas españolas en comprometerse a una adopción a gran escala.
Consum ensaya en el Mediterráneo
La cooperativa Consum arrancó en 2019 un programa piloto con etiquetas digitales en 5 de sus supermercados (repartidos entre Valencia, Alicante y Tarragona). Su enfoque fue implantar ESL en todas las secciones (incluyendo frescos y panadería) de esas tiendas piloto para evaluar el impacto. Además, Consum dotó a las etiquetas de funcionalidades avanzadas, como mostrar códigos QR para acceder recetas y fotos de producto.
Eroski y su alianza con VusionGroup
Ya en 2025, uno de los pasos más firmes lo ha dado Eroski. La cooperativa vasca anunció una alianza con la empresa tecnológica VusionGroup para digitalizar sus tiendas, incluyendo la implantación progresiva de etiquetas electrónicas inteligentes en todos sus hipermercados y grandes superficies, si bien la implantación se realizará de forma progresiva.
Alcampo, el último en interesarse por los ESL
Alcampo ha iniciado un piloto nacional de etiquetas electrónicas, comenzando en su tienda de la calle Alcalá en Madrid y ampliándose a otras diez tiendas de proximidad bajo la marca Mi Alcampo. El objetivo es reducir drásticamente el tiempo requerido para actualizar precios, mejorar la productividad del personal y eliminar el uso de papel como parte de su apuesta por la digitalización operativa.
¿Cuál es el coste de implantar un sistema de etiquetas digitales?
¿Cuál es el coste de implantar un sistema de etiquetas digitales?
Implementar un sistema de etiquetas electrónicas supone una inversión considerable, cuya magnitud depende del tamaño del negocio y las características de la solución elegida. Las principales partidas en las que se desglosa la inversión son:
Las etiquetas, entre 5 y 6 euros por unidad
Cada unidad tiene un precio que varía según el proveedor, el tamaño de la pantalla y funcionalidades (monocroma o a color, con LED, con NFC, etc.). Para hacernos una idea, las etiquetas que ha utilizado Consum cuestan entre 5 y 6 euros por unidad en el formato estándar (blanco/negro con pantalla de ~2.7 pulgadas).
Infraestructura y software:
Además de las etiquetas, se requieren antenas o estaciones base que envíen la señal a las ESL dentro de la tienda. La cantidad depende de la superficie: una tienda pequeña tal vez necesite 1 o 2 antenas; un hipermercado grande, varias distribuidas para cubrir toda el área.
Además, habitualmente el proveedor de ESL suministra un software de que se integra con el ERP del retailer. El coste de esta plataforma puede ser una licencia única o suscripción SaaS, dependiendo del modelo comercial. En total, la infraestructura más software puede sumar varios miles o decenas de miles de euros adicionales.
Mantenimiento y renovación
Las etiquetas electrónicas funcionan con baterías de larga duración (en torno a 5 años típicamente). Tras ese periodo, hay que cambiar las baterías o sustituir las etiquetas si no son recargables. Conviene prever ese coste a futuro. Asimismo, algunas pueden dañarse y requerir recambio (si un cliente la rompe accidentalmente, por ejemplo). Estos gastos de mantenimiento son menores comparados con la inversión inicial, pero existen.
Por otro lado, está el soporte técnico: a veces contratado con el proveedor, asegurando actualizaciones del software y atención si falla algún componente. Esto suele traducirse en un coste anual de mantenimiento (un porcentaje de la inversión, similar a cualquier sistema informático).
Conclusión: Una inversión inicial elevada que invita a un análisis caso por caso
Teniendo todo esto en cuenta, y si queremos pensar en una cifra orientativa, la inversión puede rondar los 100.000 euros por tienda (aunque la cifra es muy variable dependiendo del establecimiento en el que se desee implantar la tecnología) tal y como veíamos al inicio del artículo. El desafío, por tanto, es acortar los tiempos de amortización sacando partido a la tecnología. ¿De dónde viene el retorno? Principalmente de la reducción de costes laborales y operativos (menos horas de empleados dedicadas a gestionar los precios, menos errores que pueden derivar en pérdidas…) y de la mejora en ventas por una gestión más ágil de precios/promociones.
Las empresas deben, por tanto, hacer un análisis riguroso de inversión vs beneficio para asegurar el ROI. En muchos casos se verá que, aunque el papel cueste menos en el día a día, el sistema digital supone un ahorro de tiempo y una fiabilidad que a la larga compensan. Además, la decisión de inversión también puede venir motivada por factores estratégicos: modernizar la imagen de la tienda, prepararse para el futuro (precios dinámicos, omnicanalidad), etc., que van más allá del cálculo financiero.







