Moreda-Riviere Trefilerías (MRT) es un fabricante de referencia en productos derivados del alambre: clavos, mallas, cables, cerramientos metálicos y soluciones para sectores como la construcción, la agricultura o la industria. La compañía cuenta con más de un siglo de trayectoria y forma parte del Grupo Celsa desde hace más de dos décadas.

En los últimos años, la empresa se ha enfrentado a un entorno operativo exigente. Una demanda cada vez más volátil, plazos de suministro —especialmente en importaciones desde Asia—largos y cambiantes, y la presión competitiva exigen una planificación ágil y fundamentada en datos fiables. En este contexto, MRT decidió optimizar su modelo de planificación y gestión de inventarios con el apoyo de Slimstock.

 

Inventario y producción desequilibrados

Antes de implementar Slim4 -la solución de planificación integral de la cadena de suministro de Slimstock-, MRT trabajaba con procesos manuales en Excel y tenía una fuerte dependencia del conocimiento individual de los planners. Las previsiones se basaban en históricos agregados y no contemplaban el comportamiento por SKU, lo que provocaba un inventario desequilibrado: exceso de stock en unas referencias y roturas recurrentes en otras

El desequilibrio también afectaba a la producción. La falta de sincronización entre previsión, compras y programación provocaba desajustes frecuentes. Las órdenes se replanificaban a última hora, aparecían urgencias logísticas inesperadas y las compras internacionales desde China requerían intervenciones constantes para minimizar costes y evitar retrasos.

 

Un salto cualitativo en la planificación

Con la implantación de Slim4, MRT se propuso dar un salto cualitativo en la forma de planificar su cadena de suministro. El objetivo central era dejar atrás un modelo manual y reactivo para construir una planificación más eficiente, capaz de sostener un nivel de servicio alto en los almacenes y, al mismo tiempo, reducir el exceso de stock y los costes asociados. Se trataba de alinear operaciones, compras y planificación bajo una misma visión, apoyada en una herramienta especializada que permitiera trabajar con datos fiables en lugar de depender del conocimiento individual.

Al mismo tiempo, la compañía quería que esta mejora operativa tuviera un impacto directo en el negocio: liberar capital inmovilizado en inventario para destinarlo a inversiones estratégicas, disminuir las urgencias logísticas y los sobrecostes derivados de una planificación tardía, y reforzar la rentabilidad global de la operación. Todo ello debía ir acompañado de una mayor capacidad analítica y de una estandarización de procesos que facilitara la toma de decisiones y conectara la realidad del día a día de MRT con los objetivos marcados por el Grupo CELSA.

Nuevo enfoque: visibilidad y proactividad

Una vez implementado el software, MRT pudo construir previsiones más precisas por SKU, utilizando históricos depurados, patrones de consumo y variaciones en los plazos de aprovisionamiento. Este cambio permitió ajustar los parámetros de inventario, reduciendo sobreestimaciones y evitando las roturas que se detectaban cuando el problema ya era una realidad.

La herramienta también introdujo un nuevo modo de trabajo. En lugar de revisar grandes volúmenes de información de forma manual, el equipo empezó a operar mediante gestión por excepción, centrando la atención en los artículos y situaciones de mayor impacto. Esto no solo disminuyó la carga operativa, sino que facilitó la estandarización de criterios entre planificación, compras y producción, aportando trazabilidad y una visión más coherente del flujo de aprovisionamiento. Con Slim4, MRT pudo avanzar hacia una planificación más estable, menos reactiva y apoyada en procesos de mejora continua.

 

Resultados: Mejor servicio con menos stock

MRT consolidó un cambio en su cadena de suministro al lograr una reducción sostenida del 31% del inventario -no mediante recortes puntuales- sino a través de previsiones más fiables, una segmentación más precisa y decisiones de compra mejor fundamentadas. Paralelamente, las roturas cayeron un 70 al contar con un inventario menos abundante pero mejor distribuido, parámetros dinámicos y alertas tempranas que transformaron las incidencias en excepciones controladas, reduciendo urgencias y estabilizando el suministro.

Estos resultados generaron beneficios estratégicos claros: menos capital inmovilizado, mayor liquidez, clientes más satisfechos, una operación más resiliente ante disrupciones y una toma de decisiones más ágil basada en datos, convirtiendo la planificación en una ventaja competitiva para la compañía.