stock verano

¿Está tu stock preparado para la campaña de verano?

La campaña de verano está cada vez más cerca. Y mejorar la campaña anterior es un reto que todo responsable de Logística debe intentar.

Este artículo destaca los 8 puntos fundamentales a tener en cuenta para mejorar el proceso de generar previsiones, optimizar el inventario y gestionar los aprovisionamientos. De esta manera, conseguirá que su inventario sea el óptimo para encarar la próxima campaña de verano.

1. Activar y desactivar artículos

La activación y desactivación de los artículos es una de las mejores soluciones para la gestión de los artículos de temporada. Con este tipo de funcionalidades es posible controlar de manera segura los procesos de suministro de aquellos artículos que solamente incluimos en el surtido durante las campañas de verano. Para poder gestionar de manera masiva estos artículos con la mayor eficiencia es vital disponer de sistemas que garanticen que el proceso sea fiable y transparente.

2. Gestionar la demanda de forma diaria

Tener la habilidad de gestionar la demanda a nivel diario es, sin lugar a duda, una ventaja muy competitiva para la gestión del aprovisionamiento en el Punto de Venta (PDV). La gestión de los artículos perecederos exige un exhaustivo análisis de su comportamiento y previsión a nivel diario, en aras de mantener los niveles de inventario óptimos en función del servicio objetivo al cliente y la caducidad del producto. Con esta gestión avanzada se puede conseguir mantener los productos más frescos y con mayor fecha de caducidad, evitando la generación de merma.

 

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3. Cuidar el patrón estacional

En la actualidad, solo los mejores softwares son capaces de identificar las características estacionales de manera rápida y efectiva para ser utilizados en la previsión. Consecuentemente, si la previsión tiene en cuenta estos patrones, la gestión del aprovisionamiento será aún más precisa, ajustando los niveles de stock exactos al aumento (o disminución) de la demanda prevista en esta época tan característica. Con los niveles de stock perfectamente calculados, la gestión del aprovisionamiento será más efectiva, provocando menos roturas y menos generación de merma. Para ello, el sistema propondrá los niveles adecuados de stock con suficiente antelación a la temporada y aprovisionará correctamente al inicio, durante y al final de las estaciones.

Podríamos decir que el beneficio es doble y por ambos lados. El sistema es capaz de identificar dónde se inicia, dónde se encuentra su mayor pico de demanda y, finalmente, cuándo se inicia el período de inflexión.

Estos son sólo algunos de los aspectos más importantes para un buen uso de la gestión de los patrones estacionales y su efecto en las compras durante el proceso de aprovisionamiento.

4. Actualizar y ajustar la tendencia

La tendencia es otro de los elementos de la previsión que debe considerarse cuando se planifica la demanda de los productos estacionales. Durante los años de la crisis las tendencias a la baja o estáticas (en el mejor de los casos) han quedado “grabadas” en la mente de todos y en los datos de todas las empresas. Este elemento predispone el inventario a la rotura y facilita que se pierda venta, lo cual deja en desventaja al negocio frente a sus competidores.

5. Definir los niveles de seguridad dinámicos

El hecho de estar en cada una de las fases de las temporadas exige también una adaptabilidad no solo de la previsión, sino del stock de seguridad necesario para garantizar el objetivo de servicio establecido. Los sistemas modernos deben permitir que este nivel de seguridad se “adapte” de manera constante y dinámica en el tiempo, permitiendo tener el stock necesario para cubrir las expectativas del cliente durante el periodo de aprovisionamiento del artículo.

6. Gestionar la proactividad de temporada

La proactividad es también un factor determinante en la gestión de surtidos de temporada. El hecho de llegar antes o después a un periodo estacional trae (en ambos casos) inconvenientes a la gestión. Llegar antes eleva los costes de inventario y, por lo tanto, conlleva un aumento del capital afectando directamente a la liquidez. Llegar tarde, sin embargo, aumenta el riesgo de obsolescencia. Esto tiene como consecuencia un efecto de ‘erosión’ del margen, sin contar con su efecto colateral en el nivel de servicio y la percepción del cliente.

Si bien es cierto que normalmente para el Retailer es mejor tener exceso de stock que roturas de inventario, no por ello deja de afectar a la liquidez.

7. Identificar de forma anticipada los Errores de la Previsión (IAEP)

Si se quiere llegar antes hay que reaccionar a tiempo. En todo sistema de Aprovisionamiento Continuo Automatizado (ACA) las previsiones de la demanda juegan un rol muy importante. Por ello, vigilar las fluctuaciones y los cambios relevantes de los datos es una de las gestiones que pueden aportar mayor valor a la optimización del inventario. Con los sistemas avanzados de gestión de la demanda es posible diseñar alertas, que combinadas con procesos masivos de corrección permiten ajustar las previsiones antes de los procesos programados de cierre. De esta manera se gana un tiempo importante para la gestión de cada artículo y para la eficiencia de los recursos internos.

8. Ajuste inter temporada

Las temporadas son por naturaleza periodos inestables que requieren atención y control especial. Si bien es cierto que existen efectos internos y externos que pueden afectar a las ventas, es aconsejable hacer un seguimiento inter-temporadas.

En la actualidad, la volatilidad y la feroz competitividad de los mercados hace que sea necesario disponer de soluciones que puedan hacer ajustes masivos a los artículos de temporada de forma muy rápida y segura. Este tipo de gestiones puede significar la diferencia entre cubrir las ventas esperadas durante el periodo estacional o tener inventarios obsoletos que impactarán el margen.

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