Efecto látigo, el enemigo oculto

Efecto Látigo: el enemigo oculto

Los procesos en la cadena de suministro tienen luces y sombras, una de estas complejidades más comunes es el efecto látigo. Pese a ser un fenómeno relativamente desconocido, puede poner en peligro tu cadena de suministro. Por lo que hará bien tomarlo en serio, especialmente cuantos más eslabones tenga una cadena. Te invitamos a descubrir en el siguiente artículo de Slimstock Knowledge, todo lo que necesitas saber sobre el efecto látigo.

Este efecto se produce en un aumento “sorpresivo” en la demanda de un producto específico por parte de los consumidores finales en los puntos de ventas. Esto genera que cada punto de venta haga requerimientos adicionales (mayor a la demanda real) de este producto a los distribuidores para de esta forma asegurar el producto en stock o aprovechar de realizar rebajas por cantidades de compras.

Este mismo efecto se comienza a ver en cada etapa de la cadena de suministro, donde cada participante hace un aumento en los pedidos dado que todos quieren asegurar su disponibilidad de stock. Los primeros problemas se comienzan a ver en los tiempos de reposición y suministro del producto requerido dado que así se pueden esperar órdenes de mayor volumen y con ellos reducir los costos de movilización de los pedidos. Este efecto termina por generar que el fabricante reciba una sobre demanda de producto, lo cual acaba con un aumento innecesario de producción.

Domar el efecto látigo

Desde una perspectiva operacional, las empresas dependen de las previsiones para una planificación eficiente de su cadena de suministro y así impedir la aparición del temido ‘efecto látigo’. Una buena previsión permite a las empresas reducir sus costes operacionales, tomar mejores decisiones de compra y mejorar sus calendarios de producción.

La calidad de las previsiones jugará un papel esencial para que su empresa sea capaz de anticiparse y responder a la futura demanda.

 

Un caso práctico sobre técnicas de planificación

No importa en qué empresa esté o de qué sector se trate, siempre existe la necesidad de trabajar con unas previsiones que te permitan planificar adecuadamente. Una buena práctica es realizar un análisis detallado de cómo la precisión y exactitud de su estrategia de previsiones afecta a otras partes de su planificación. Así podrá saber cómo las diferentes estrategias influyen en la simulación de los niveles de stock de seguridad y en los reaprovisionamientos y fijar alertas que te permitan evitar el efecto látigo.

Es importante considerar que las previsiones son solo uno más de los factores a tener en cuenta para tomar decisiones sobre cuánto fabricar o comprar. Otras variables como el tamaño de lote, el stock de seguridad o los plazos de entrega, ayudan a estabilizar los planes de aprovisionamiento contra los rápidos cambios causados por la fluctuación de la demanda. Sin estos inputs adicionales, el proceso de fabricación podría ser todo un reto a la hora de cumplir con las expectativas del cliente. El intentar cuadrar el suministro con la demanda puede provocar una operativa de trabajo menos eficiente si la empresa pierde flexibilidad para responder con rapidez.

No olvidar: El stock de seguridad

De todos estos factores, el stock de seguridad es el que mejor se puede adecuar según convenga. Para superar el desafío que supone no ser capaces de que el aprovisionamiento concuerde exactamente con la magnitud y el momento de la demanda, las empresas tratan de ajustar esta relación entre aprovisionamiento y demanda con el stock de seguridad, que se utiliza para minimizar el acto reflejo que puede darse cuando las ventas y los plazos de entrega son inconsistentes. Un supuesto básico es que cuanto más precisa sea tu previsión de ventas, menos stock de seguridad necesitarás.

 

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